Amigos, esta es una cuestión de derechos civiles. Como Iglesia de Cristo, siempre nos solidarizamos con los pobres, marginados y oprimidos. Si bien tener una ética de vida consistente significa más que solo ser anti-aborto y si bien sabemos que debemos continuar luchando por el cuidado de la salud de las madres, proporcionar una mejor comunidad para los niños que nacen en la pobreza y brindar un cuidado adecuado a los niños en el sistema de acogida de adopcion, debemos oponernos a esta ley atroz que debilita la verdad sobre la persona humana, oprime aún más a las mujeres y deja a las personas heridas a su paso. Como dijo recientemente el Papa Francisco sobre el aborto humano: “Es un asesinato en gran número, con el respaldo de los Estados, es un problema grave que debilita los cimientos de la construcción de la justicia, comprometiendo la solución adecuada de cualquier otro problema humano y social”. Nos unimos como Iglesia para ser la voz de los que no tienen voz. ¡Defendamos la vida!

DECLARACION DEL OBISPO FRANK J. DEWANE EN RESPUESTA A LA LEY “ABORTO SIN LIMITE” DEL ESTADO DE NUEVA YORK.

Recordemos que toda vida comienza en el momento de la Concepción, la cual para los Católicos no está en disputa a pesar de las nuevas leyes pasadas en el Estado de Nueva York e introducidas en la legislatura del Estado de Virginia.

En cuanto al aborto, el Catecismo de la Iglesia Católica dice: “la vida humana debe ser respetada y protegida absolutamente desde el momento de la concepción. Desde el primer momento de su existencia, un ser humano debe ser reconocido con los derechos de una persona, entre ellos, el derecho inviolable de todo ser humano de vivir. Desde el primer siglo, la Iglesia ha afirmado el mal moral y el hecho diabólico de todo aquel que procure un aborto. Esta enseñanza no ha cambiado ni cambiará. El aborto directo, es decir, el aborto deseado y ejecutado como fin y como medio, es gravemente contrario a la ley moral.

Esto debe recordarnos que el asesinato de un niño inocente a través del aborto es una aberración. Es natural el querer hablar de tan atroz hecho, pero primero estamos llamados a rezar para ponerle fin al flagelo del aborto. Recen para que los legisladores y jueces a nivel estatal y nacional dejen de celebrar leyes que terminaran con la vida de un niño.

Si está en desacuerdo con las leyes como la aprobada en el Estado de Nueva York, por favor, escríbales a sus representantes políticos estatales y federales para compartir sus pensamientos, su molestia y disgusto con este tema crítico. Cambios significativos en este asunto, no se harán hasta que todos unidos demos voz a los que no tienen voz, los niños vulnerables no nacidos quienes en algunos lugares pueden potencialmente enfrentar la muerte hasta incluso en el momento de su nacimiento.

Frank J. Dewane

Obispo de la Diócesis de Venice en Florida

Carta del Reverendo Edward B. Scharfenberger, obispo de Albany, al Gobernador Cuomo de Nueva York:

Estimado Gobernador Cuomo:

Aunque en su reciente discurso sobre el estado del Estado usted citó su fe católica y dijo que debíamos “estar de pie con el Papa Francisco”, su defensa de la legislación sobre aborto extremo es completamente contraria a las enseñanzas de nuestro Papa y de nuestra iglesia. Una vez que la verdad se separa de la ficción y la gente llega a darse cuenta del impacto del proyecto de ley, se van a sorprender profundamente. En ese momento, sin embargo, puede ser demasiado tarde para salvar las innumerables vidas que se perderán o las innumerables mujeres arrepentidas de por vida.

La denominada ley de salud reproductiva (RHA) expandirá el aborto bajo las pretensiones de elección y progreso, lo que, de hecho, hará poco para mejorar. Al mismo tiempo, esta legislación amenaza con romper la comunión entre la fe católica y los que apoyan a la RHA, aun cuando profesan seguir a la iglesia, algo que me preocupa enormemente como pastor.

Contrariamente a lo que dicen sus proponentes, la RHA va mucho más allá de Roe contra Wade en su extremismo agresivo. Conceder permiso a no-médicos para realizar abortos no hace nada para promover la seguridad y la salud de las mujeres. Condonar abortos forzados o involuntarios mediante la derogación de sanciones penales incluso en los casos en que un perpetrador pretenda hacer que su pareja se “desembaraze” a través de un acto de violencia física, no representa ningún tipo de progreso en la elección, la seguridad o la salud de las mujeres. La eliminación de la protección de un bebé nacido accidentalmente con vida durante un aborto es una gran crueldad, algo que la mayoría de la gente de conciencia consideraría inhumana incluso para un perro o un gato. Finalmente, permitir abortos a largo plazo no es nada menos que una licencia para matar a un niño pre-nacido a voluntad.

Es muy difícil entender cómo puede alinearse con el Papa Francisco y abogar tan vehementemente por esa legislación profundamente destructiva.

Me pregunto cómo se puede ver como “progreso” haber pasado de una sociedad que trabaja para hacer el aborto “raro” a uno que insta a las mujeres a “gritar su aborto” como algunos defensores de este proyecto de ley anuncian audazmente.

¿Cómo es progreso el ignorar el daño que esto hará, no sólo a los infantes inocentes, nacidos y no nacidos, sino a sus madres? ¿La angustia de tantas mujeres de Nueva York que están dolidas por sus decisiones de abortar, no es importante? ¿Alguien las está escuchando? ¿Cómo es realmente “favorable a la elección” una ley, que pretende garantizar la elección, se mueve a expandir sólo una opción para las mujeres?

Si el aborto se considera un derecho fundamental en el estado de Nueva York, ¿seguirá siendo capaz el estado de emitir licencias a enfermeras o médicos pro-vida? ¿Se certificarán los establecimientos de salud que no proporcionen abortos? ¿Permitirá la ley que se dé incluso un dólar a los servicios de maternidad sin ofrecer a las mujeres la “elección” del aborto? Estas son preguntas sin respuesta, pero me estremece el pensar en las consecuencias que esta ley causará. Usted ya ha pronunciado duras amenazas a los pro-vida, quienes no tienen derecho en nuestro estado. Ahora está usted demostrando que quiere escribir su advertencia en la ley. ¿Ser Pro-vida un día será un crimen de odio en el estado de Nueva York?

Nuestros jóvenes, especialmente, que han visto sus sonogramas y que siguen los descubrimientos que la ciencia han hecho, conocen las mentiras y la desesperación que los defensores de tal legislación peligrosa y de muerte están promulgando, incluso ciega o involuntariamente.

Renunciar a la vida no es excusa para nosotros como personas responsables y compasivas. Al hacerlo, eludimos el desafío de acompañar a las mujeres y a las familias que están tratando de nutrir en el largo peregrinaje de la vida. Merecen nuestro valiente y constante apoyo en la creación de condiciones bajo las cuales serán libres de soportar y proveer para sus hijos.

Como sociedad, podemos y debemos hacerlo mejor. La enseñanza y la intuición de nuestra fe común nos prepara para ayudar. Es una parte esencial de nuestra misión el apoyar la vida de todos, especialmente los sin voz, los más vulnerables y marginados, como el Papa Francisco siempre nos recuerda hacer.

No dejemos a nuestros hijos una cultura de la muerte, sino que juntos construyan una sociedad más humana para la vida de todos nuestros conciudadanos.

Señor Cuomo, no construya esta estrella de la muerte.

Atentamente

Reverendísimo Edward B. Scharfenberger, Obispo de Albany

Del arzobispo Joseph F. Naumann de Kansas City, KS y Presidente del Comité Episcopal de los Estados Unidos sobre las actividades pro-vida:

El aborto siempre se ha construido sobre una mentira. Hoy, la mentira está cambiando de ‘el aborto es una opción’ al ‘aborto es salud’.  Una ley recientemente aprobada en Nueva York no sólo legaliza el aborto esencialmente por cualquier razón a través de los nueve meses de embarazo, pero elimina cualquier protección para los niños nacidos vivos después del aborto. Un proyecto de ley similar se propuso en Virginia, junto con varios otros Estados, todo en nombre de la salud de la mujer.

Esta legislación es malvada, pura y simple. Y conmueve a la conciencia el ver tan perversa legislación ser recibida con aplausos estridentes y ovaciones de pie. Muy doloroso a nuestro Señor de la vida es que los que abogan por el aborto ponen sus almas eternas en peligro.

Es enfermosamente deshonesto afirmar que la vida o la salud de las mujeres dependen de matar intencionalmente a sus hijos. Esto es especialmente cierto en el aborto tardío, que siempre implica la destrucción intencional de un niño que podría haber nacido vivo, con mucho menos riesgo para la madre, si ambos recibían atención médica real.

Ahora es el momento para que todos los católicos — obispos, sacerdotes y laicos — luchen por los que no han nacido con renovado vigor. Debemos educar a la familia, amigos, legisladores y conciudadanos acerca de cómo nunca es necesario matar intencionalmente a los niños no nacidos para salvar a sus madres. La acción local es especialmente importante. Aunque el fin de Roe v. Wade es un objetivo central del movimiento pro-vida, si la decisión se anulara, sólo once Estados prohibirían inmediatamente el aborto; los otros 39 Estados todavía lo permitirían.

Exhorto a los católicos, y a los estadounidenses reflexivos de todas las religiones o ninguna religión el abogar por el cambio local. Inscríbase en su conferencia estatal católica o en la red Diocesana de promoción de la vida profesional, que puede ayudarlo a comunicarse con los funcionarios electos.

O buscar grupos de pro-vida estatales y locales, incluyendo los grupos pro-vida a nivel parroquial, que están haciendo una diferencia a nivel estatal.

Aunque vivimos en días muy oscuros, sabemos que el Señor ya triunfó sobre la muerte; pero debemos usar este tiempo en la tierra para ser sus manos y pies. Esto significa que cada uno de nosotros nos dediquemos a la oración, y luchemos por los más vulnerables entre nosotros, especialmente los niños por nacer y sus madres.